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" El Mito es una realidad sagrada, y hay que contar con ella no solo como imagen del pasado, sino tambien como recurso permanente para la renovación del hombre". M. Elíade
Nº 1 >> Del X al X de ¿? de 2001
   

   
 
 
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CLASES DE MITOS EL GÉNERO HUMANO
¿COMO HAN LLEGADO HASTA NOSOTROS? ALGUNOS DIOSES
 
Mitología Griega



 

1. ¿QUÉ ES ESO DE UN MITO?

Los antiguos griegos creían que los dioses y diosas, muy semejantes a los hombres corrientes, aunque dotados de poderes mágicos, eran los responsables de las cosas prodigiosas que ocurrían en el mundo. Contaban relatos sobre cómo los seres divinos vencieron a los monstruos que habitaban originalmente la Tierra y acerca de héroes que llevaron a cabo hazañas maravillosas.
Según el diccionario, el mito es la creencia o noción valiosas para una comunidad humana determinada que la conserva y transmite. Bajo la forma de un relato, el mito ofrece una explicación de fenómenos naturales o evoca supuestos episodios de la vida de los antepasados. Los mitos son casi siempre dramáticos y sagrados: forman parte integrante de la religión y de la magia, cuyos símbolos utilizan. Permiten al hombre situarse en el tiempo, unirse al pasado y al futuro. Por lo tanto el mundo mítico está íntimamente ligado al real. Los seres míticos rigen con frecuencia los fenómenos naturales, cuyas víctimas o beneficiarios son los hombres; a veces, los propios fenómenos naturales han sido erigidos en seres míticos. Los mitos tranquilizan al hombre al afirmar su pertenencia a una realidad continua. Pero también son la emanación de una sociedad y llevan las huellas de sus estructuras, que a su vez legitiman.
En realidad, el mundo de los mitos no obedece a reglas fijas: las cosas, los animales, cualquier ser puede estar animado, pueden realizarse todas las metamorfosis; un solo ser, una sola cosa puede revestir múltiples formas. A veces, estos múltiples relatos se organizan, se integran en un conjunto mitológico. Todos estos relatos aparecen como sucedidos en épocas pasadas, las cuales en la mayoría de las sociedades de tipo arcaico, se sitúan tan sólo dos o tres generaciones atrás. De hecho, los mitos siempre aparecen como subyacentes al mundo material, pues los seres míticos continúan actuando para los contemporáneos, por ejemplo produciendo las tempestades, la lluvia, etc. Aparte de esta acción permanente, los mismos hombres perpetúan los mitos gracias al rito. Con ocasión de las grandes fiestas, los mitos son representados por miembros de la sociedad, que mantienen de este modo su actualidad. A través de ello, el grupo social toma conciencia de su perennidad. La imitación de los antepasados proporciona una justificación y tranquiliza los ánimos, unido a que el mito proporciona también una explicación coherente de la realidad.
La diferencia entre mito y cuento está en que el mito se define por su connotación religiosa. Esta connotación religiosa hace que puedan resultar verdaderos para la persona que cree en ellos aunque éstos sean inverosímiles. Los mitos tienen una estructura de cuento (principio, nudo, desenlace y final). Los personajes suelen ser o dioses o héroes que sobrepasan el carácter de lo humano, y se enfrentan a situaciones sobrehumanas. Los mitos clásicos (griegos y latinos) tienen un fuerte carácter antropomórfico (comportamientos muy humanos). Otra diferencia con los cuentos es que los mitos tratan temas como la Cosmogonía (creación del mundo), Teogonía (nacimiento de los dioses), Escatología (referidos al fin del mundo o a la muerte), temas que no tratan los cuentos.
Los mitos tienen un carácter ritual y simbólico. En un cuento no hay exigencia de creer en él, pero en los mitos la sociedad cree en ellos. Los mitos se transmiten de generación en generación, y es a partir del siglo V a.C. cuando se empieza a cuestionar la veracidad de los mitos, tras la aparición de los filósofos, que lo cuestionan todo. A partir de este siglo el mito cada vez es un tema más literario. Los romanos, al haber heredado los mitos de los griegos, casi no creían en ellos.
Todo orden social conocido hasta el presente se mantiene unido por un sistema de mitos. Ninguna sociedad puede conservar una cierta estabilidad, a menos que los mitos sobre los que descansa -el mito del poder, de la libertad, de la ley, etc.- permanezcan como valores fundamentales para el hombre. En ellos el rito desempeña un papel muy importante, puesto que, merced a la constante repetición que le es propia, la fácil asociación de ideas llega a inculcar un sentido de rectitud así como de inevitabilidad. El proceder rítmico armoniza emocionalmente al individuo atrayéndole a las ideas correspondientes. El rito y la ceremonia se graban sin necesidad de explicación, de razonamiento. Transmiten una sensación de verdades más amplias, cuya sensación jamás puede ser plenamente experimentada o comprendida por los individuos. "La Iglesia", "el Estado", "la ley" y "Dios" pueden parecer lejanas abstracciones; pero, en cambio, los ritos de la Iglesia, la coronación del rey, la investidura del presidente, el protocolo de los tribunales, la comitiva hacia la tumba o el altar, parecen acercar a los hombres estas cosas invisibles e incluso dar corporeidad a su propia esencia.


CLASES DE MITOS.
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Se distinguen varias clases de mitos:

a) Mitos teogónicos: Relatan el origen y la historia de los dioses. Por ejemplo,
Atenea surgiendo armada de la cabeza de Zeus. A veces, en las sociedades de tipo arcaico, los dioses no son preexistentes al hombre. Por el contrario, frecuentemente los hombres pueden transformarse en cosas, en animales y en dioses. Los dioses no siempre son tratados con respeto: están muy cercanos a los hombres y pueden ser héroes o víctimas de aventuras parecidas a las de los hombres.

b) Mitos cosmogónicos: Intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad. A menudo, la tierra, se considera como originada de un océano primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los
Titanes, desempeña una función determinante en esta creación; en este caso tales gigantes, que son semidioses, constituyen la primera población de la tierra. Por su parte, el hombre puede ser creado a partir de cualquier materia, guijarro o puñado de tierra, a partir de un animal, de una planta o de un árbol. Los dioses le enseñan a vivir sobre la tierra.

c) Mitos etiológicos: Explican el origen de los seres y de las cosas; intentan dar una explicación a las peculiaridades del presente. No constituyen forzosamente un conjunto coherente y a veces toman la apariencia de fábulas.

d) Mitos escatológicos: Son los que intentan explicar el futuro, el fin del mundo; actualmente, en nuestras sociedades aún tienen amplia audiencia. Estos mitos comprenden dos clases principales: los del fin del mundo por el agua, o por el fuego. A menudo tienen un origen astrológico. La inminencia del fin se anuncia por una mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes naturales inexplicables, y que aterrorizan a los humanos.

e) Mitos morales: Aparecen en casi todas las sociedades: lucha del bien y del mal, ángeles y demonio, etc. En definitiva, los inventos y las técnicas particularmente importantes para un grupo social dado se hallan sacralizadas en un mito. Los ritos periódicos contribuyen a asegurar su perennidad y constituyen de esta forma una especie de seguro para los hombres. Las fiestas a que dan lugar son para los hombres ocasión de comunicarse con las fuerzas sobrenaturales y de asegurarse su benevolencia.




 

¿CÓMO HAN LLEGADO LOS MITOS HASTA NOSOTROS? >>Subir

Tales narraciones, o mitos, tal vez se remonten a mil años antes del nacimiento de Cristo. Se transmitieron de generación en generación, primero a través de canciones y poemas, y luego en escritos del género más variado. En la civilización occidental hallamos esos mitos reproducidos en obras famosas de la escultura, pintura, literatura y música. Incluso influyen en el vocabulario que usamos. Un atlas, por ejemplo, debe su nombre al gigante Atlas, que sostuvo sobre sus hombros la Tierra.
Es muy probable que, si no hubiesen existido los grandes escritores clásicos, se ignorase esta mitología. Parte de ella se encuentra en poemas breves y una gran porción de la misma en obras más largas, llamadas epopeyas, que refieren historias enteras. La Ilíada y la Odisea de Homero son las fuentes más célebres de estos mitos. Dos notables poetas, Hesíodo y Píndaro, y los grandes autores trágicos Esquilo, Sófocles y Eurípides contribuyeron de modo sobresaliente a la transmisión de la mitología griega.
Los romanos, imitadores de Grecia en múltiples aspectos, se limitaron a copiar los relatos griegos, hasta el punto de que en muchos casos no hicieron más que dar nombres latinos a los dioses y diosas que habían acogido. Los poetas Virgilio y Ovidio nos proporcionan la interpretación y las tradiciones romanas de los mitos.
Los mitos no se narraban como tales en forma literaria, sino que se aludían a ellos. Excepto Hesíodo, no había relatos literarios de mitos (contar dentro de una misma obra un mito detrás de otro) hasta el siglo II d. C. Los trágicos aluden al mito y lo manipulan conscientemente. Esto es así porque no era necesario contar el mito entero, sino que se mantenía el mito por la tradición y de forma oral generación tras generación. Así las obras literarias sólo tenían que aludir a ellos. Nuestro conocimiento de los mitos es a través de estas alusiones.