3º D e S e V e N ( S o b E r b i a )
3º D e  S e V e N  ( Soberbia )
   
 
Aquella tarde llegué a mi casa con una alegría especial, estaba contenta de lo conseguido durante el día, había hecho ganar mucho dinero a mi empresa y, lo que es mejor, había ganado yo mucho dinero. Mi marido no había llegado todavía a casa y yo estaba ansiosa de un buen meneo, lo del trabajo me había puesto caliente a más no poder y necesitaba algo, me habían ascendido y era necesario celebrarlo como la ocasión merecía, así que me puse un caro traje de noche que había comprado meses antes para una convención y que sólo había tenido ocasión de utilizar aquella vez y llamé a un taxi. >Al casino - Ordené de mala manera al conductor. Notaba como de vez en cuando su mirada se desviaba al retrovisor y clavaba fijamente sus ojos en mi cuerpo. Llegamos a la puerta principal, el taxista bajó del coche y me abrió la puerta, le di la mayor propina de mi vida y lo dejé con la mirada clavada en mi culo. Gasté gran parte de lo que había ganado jugando a los dados, a mi lado se había situado un chico joven y apuesto vestido con smoking negro que no dejaba de susurrarme al oído lo mucho que le gustaba y las cosas que podía hacerme si le ayudaba... Después de bastante rato salimos a la terraza, me abrazó con fuerza y comenzamos a besarnos apasionadamene. > ¿Cual es tu precio? - pregunté - Puedo pagarte... - Estoy seguro de eso, vamos a una habitación. Entramos en el hotel contiguo al casino y pedí al recepcionista la mejor habitación que le quedase libre. Era el ático, ocupaba toda la planta y por los ventanales se dominaba visualmente toda la ciudad, nos dimos un relajante baño de espuma antes de pedir la cena. El chico no dejó nada en su plato, parecía que, a pesar de su apariencia, para el no eran habituales aquellos manjares, yo me sentía superior y me encantaba... - Vamos chico, quiero ver que tal lo haces, no te he traído aquí para darte conversación - Me quité el albornoz y me tumbé desnuda en la cama, el chico se situó sobre mi y comenzó a acariciar mi cuerpo con ternura, para dirigir después su poya hacía mi rajita. - Vas a ver como te gusta, te voy a hacer gozar como una reina. - ¡Ni se te ocurra! ¡No pienso dejar que un vulgar chapero como tu me folle! ¡Dame por el culo! con eso es suficiente. Así lo hizo, me situé sobre él y comencé a cabalgar al tiempo que su poya entraba y salía por mi recién desvirgado agujero... - Tócame, hazme gozar - Cogí su mano y la puse frente a mi coño. Gocé como una loca, me sentía inmesa, superior a él, me encantaba, me corrí al menos 4 veces... - Aquí tienes, vístete y vete. - Le entregue un sobre con unas 200.000 pesetas, el chico parecía satisfecho, él había gozado tanto como yo.

                  
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