7º D e S e V e N ( L u J u R i A )
7º D e  S e V e N  ( Lujuria )
   
 
Como todos los viernes por la noche nuestros amigos habían venido a casa, mientras los hombres jugaban interminables partidas de póker, las mujeres nos dedicábamos a comentar los últimos cotilleos surgidos en el barrio. Aquella noche Carlos y sus amigos habían bebido bastante... - A mí no me queda nada muchachos - dijo mi marido - voy a tener que retirarme me habéis arruinado. - Juégate a tu mujer, a nosotros no nos importa - contestó alguien medio en broma. Mi marido debió de tomarse muy en serio esas palabras, porque no sólo se me jugó sino que al rato me llamó. - Silvia ven un momento. - ¿Qué quieres Carlos? - Tienes que dejarte follar por ellos, te he perdido jugando a las cartas y ya sabes las deudas de juego son deudas de honor. Estaban bastante afectados por el wiskye y parecía que no era una simple broma, a mí no me disgustaba la idea de aprovechar aquella ocasión para ser follada por tres hombres además de mi marido, así que acepté. - Con una condición - dije - todas tenemos que hacer lo mismo, las cuatro tenemos que ser folladas por vosotros- - Esta bien, dijo una de mis amigas que parecía tan entusiasmada como yo con la idea. Me desnudé completamente y me tumbe en el suelo con las piernas abiertas. - ¡Venga! ¡Que pase el primero! Y el primero fue Ricardo, comenzó lamiéndome la concha para seguir luego metiendo su dura poya en mi interior, no tardaron en colocarse alrededor mío los otros dos amigos y mi marido, uno me introdujo la poya en la boca mientras Carlos y el otro acariciaban mi cuerpo desnudo. No se de que forma me colocaron que consiguieron follarme por los dos sitios a la vez, uno me penetraba por delante y otro me daba por culo al tiempo que yo le comía la poya al tercero ante la atenta mirada de mi marido que no dejaba de magrearme las tetas. El que me estaba enculando lo hacía como un Dios, notaba como si su poya estuviese a punto de salirse por mi ombligo de la violencia que empleaba en su ardua tarea... Se fueron corriendo uno a uno y a mí me hicieron venirme infinidad de veces, lógicamente no se cumplió mi petición de que todas las allí presentes recibiéramos las mismas atenciones, ellos no podían más y las otras chicas tuvieron que conformarse masturbándose mientras me veían disfrutar como una loca entre cuatro hombres

                  
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