4º D e S e V e N ( I r A)
4º D e  S e V e N  ( I r a )
   
 
No llegué a mi casa hasta el día siguiente tras el trabajo, mi marido esperaba sentado en el sofá del comedor. > ¿Donde has estado? Iba a llamar a la policía si no aparecías hoy. - Lo siento, no volverá a ocurrir. > ¿No quieres decirme donde has estado? Eres una guarra, no hace falta tener mucha imaginación para averiguarlo... > Tu no lo entiendes Carlos, es inútil que intente explicártelo. > Tranquila, tampoco quiero que te esfuerces, no necesito una explicación, pero vas a saber lo que es bueno. Me cogió de los pelos y me tiró sobre el sofá, comenzó a arrancarme la ropa violentamente al tiempo que me golpeaba en la cara con la mano abierta.
> ¡Para! ¡Eres un cerdo! No me hizo caso, comenzó a follarme al tiempo que sujetaba fuertemente mis manos contra el sofá y lamía mi cuello como un perro. Me dio la vuelta y comenzó a encularme desesperadamente. > A ver si te gusta esto zorra... Nunca me había atrevido a pedírtelo, pero creo que no eres digna de decidir lo que quieres hacer. Era increíble, nunca me habían petado el culo y en dos días ya era la tercera vez. Cogió una barra de hierro y me penetró con ella por delante al tiempo que continuaba enculándome... Estuvo así media hora, y cuando se corrió continuó metiéndome la barra por el culo, me lo dejó totalmente enrojecido. Esa noche no pude pegar ojo, tenía el culo destrozado y el escozor no me dejaba dormir...

                  
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