2º D e S e V e N ( A v a r i c i a )
2º D e  S e V e N  ( Avaricia )
   
 
Como de costumbre llegue tarde a la oficina, junto a la máquina de fichar esperaba con cara de circunstancias el jefe de mi sección.
> Señorita ¿sabe qué hora es? > Lo siento, el tráfico... ya sabe.
> Tiene un cliente importantísimo esperando desde hace más de media hora, procure que no se vaya sin firmar el contrato, de lo contrario perderá su empleo, estamos hartos de su falta de profesionalidad... Entre en mi despacho, sentado en la silla, frente a mi escritorio había un hombre maduro, de unos 45 años, vestía un impecable traje gris y llevaba consigo un maletín...
> Lo siento señor... > Matías, señor Matías... > Lo siento señor Matías, espero no haberle hecho esperar mucho... > Tranquila, no me viene de unos minutos... No me habían dicho que me iba a atender una mujer... No quitaba los ojos del escote de mi blusa, intentaba ver más allá de lo que la tela le permitía, como intentando averiguar donde se escondía el sostén... > En esta empresa, soy yo la que se ocupa de las relaciones con los clientes más importantes señor Matías > Dije al tiempo que ponía sobre la mesa los documentos que pretendía que firmase > si quiere, podemos leerlo juntos, si llegamos a algún punto que no entienda no tiene más que preguntarlo... > Creo que no va a ser necesario... Continuaba desnudándome con la mirada, sus ojos reflejaban un estado de excitación fuera de lo normal. > ¿Lo ha leído en otra ocasión? ¿firmamos pues? > Eso dependerá de ti, de como me lo vendas... > ¿A que se refiere? Se levantó de su asiento y se situó detrás mío, comenzó a masajearme los hombros... > Ya sabes que mi aportación a la empresa puede ser mayor o menor, dependiendo de la cantidad que decida comprar, tú puedes conseguir que gaste todo lo que tengo con un poco de tacto... Estoy seguro de que te llevas una buena comisión del total que consigas venderme... Sus manos continuaron bajando lentamente hasta llegar a la parte superior de mis tetas, comenzaba a entender sus intenciones, lo iba a tener claro conmigo, yo podía hacerle perder mucho dinero... > Por ejemplo, ahora ya me has echo invertir 100.000 pesetas
> Dijo al tiempo que comenzaba a acariciar mis pezones por encima de la blusa. Desabrocho uno a uno los botones que separaban sus manos del objetivo que se había fijado > ¡Sin sujetador! ¡500.000 más! > Comenzó a ponerse nervioso, pellizcaba cariñosamente mis pezones que respondían gustosos poniéndose duros y grandes... No tardé en tomar la iniciativa, me levanté de la silla y lo coloqué a él en mi lugar al tiempo que me quitaba rápidamente la falda quedando sólo con unas diminutas braguitas tipo tanga que a duras penas tapaban el cuidado bello que cubría mi coño... > ¿y esto? ¿Cuanto vale esto? > pregunté señalando mi concha...
> ¡750.000 te doy 750.000 si te lo quitas! > Estaba totalmente exaltado, su voz se había tornado temblorosa y sus ojos se abrían como melones ante la vista de mi cuerpo desnudo. Le quité pantalones y calzoncillos y comencé a lamer con delicadeza su polla. > ¡No! ¡No pares! > ¿Cuanto? Esto tiene un precio ¿o creía que era gratis...? > ¿Te vale un millón? - Perfecto > Me metí su nabo en la boca y comencé a chupar desesperadamente, movía la lengua de arriba abajo, jugando con ella en su capullo, el muy cabrón gozaba como un animal. > ¿No le apetece follarme? Por ser usted se lo dejo barato ¿hace un millón más? - Esta bien, date la vuelta, no puedo aguantar más... Noté como su picha se metía en mi interior y comenzaba un continuó y acompasado "metesaca" que hizo derretirse a mi coño en una mezcla de morbo y placer... Sus manos recorrían todo mi cuerpo deteniéndose sólo en mi ano para introducir dos dedos y volverlos a sacar rápidamente. > ¿Qué pasa? ¿Se va a cortar ahora? !Encúleme coño! ¡Ya no viene de ahí! Lo dejamos en 5 millones en total y me hace lo que le de la gana... No lo dudo un minuto, cambió de agujero y comenzó a darme por culo, él no lo sabía pero me lo estaba desvirgando, yo por mi parte intentaba disimular al máximo posible los gritos mezcla de un placer incontenible y del dolor que producía su nabo abriéndose camino por mi retaguardia. > ¡Date la vuelta! ¡Quiero que te tragues la corrida! ¡Rápido! > Sacó violentamente su polla de mi interior sujetándola de la punta para retener la corrida unos instantes y me la metió en la boca... Exprimí hasta la última gota, mi boca se inundó de aquel líquido viscoso al tiempo que el hombre suspiraba satisfecho. > Firme aquí > Puse ante el un cheque por cinco millones de pesetas. > Se te da muy bien este trabajo, eres muy buena, deberían ascenderte > Decía al tiempo que se subía los pantalones. > Es mi trabajo, cuando quiera invertir nuevamente ya sabe donde encontrarme, estoy segura de que quedara nuevamente satisfecho... Nos despedimos con un apretón de manos ante la extrañada mirada de mis compañeros de trabajo que nos miraban sorprendidos al observar el sudor que se reflejaba en nuestras caras... > A sido duro, eso es todo... es un hueso duro de roer..

                  
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